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Opinión

La GNB amenazante en la esquina de Pachano, La Guaira, foco de las protestas de este lunes 12 de junio en Vargas

13/06/2017 9:20 AM

En Vargas no hay quien pare la violencia

PorEl patrón de conducta de ciudadanos y represores en Vargas es igual al resto del país. La violencia llegó a nuestra región y no parece haber quien la pare Daniel Lara F.

Editor de El Varguense

Es ya un suplicio tener que explicarle Vargas a los no varguenses en la actual coyuntura nacional. Explicar que sí, que hay protestas pero que no se informan debidamente, con notables excepciones (y El Varguense es una). Que sí, que las protestas son por la bendita bolsita de comida o cajita CLAP, pero que son protestas al fin. Que sí, que hay represión. Y que sí, que en efecto la población hace rato que dejó de ser, en las calles y en las urnas electorales, rabiosamente chavista como en determinado momento lo fue.

Este lunes 12 de junio, de forma trágica Vargas explicó el asunto a su manera. Hubiésemos querido una respuesta distinta, pero el propio régimen se encargó de que la muerte del macuteño Sócrates Salgado fuese la prueba real de que no solo hay protestas en la región, sino que la represión es igual de criminal que en el resto del país.

El asedio a los ciudadanos es igual de criminal. Las lacrimógenas lanzadas a las ventanas de las casas del barrio El Teleférico por parte de la GNB, contra inermes vecinos que caceroleaban dan cuenta del patrón criminal aplicado por la fuerza militar en todo el país. Los disparos de perdigón a la cara, dan cuenta del mismo patrón. Y el uso de vehículos blindados contra población desarmada, también.

Y la mentira, como siempre, termina siendo el arma principal del régimen, también en Vargas. A Carneiro, en medio de su sopor etílico de medianoche, no le preocupaba la muerte del señor Salgado, sino lo que dijeran Olivares y Guaidó por sus redes sobre el caso. Ya el asunto puede ser constatado: cuando hay un asesinato cometido por las fuerzas del orden, por más flagrante y por más pruebas existentes, el régimen saldrá a desmentir la causa de muerte e incluso a acusar a la víctima de haberse suicidado. En eso, tampoco somos la excepción.

La respuesta de la gente, del ciudadano varguense tantas veces vilipendiado por la opinión pública que lo coloca como sinvergüenza "porque vive en Narnia y nunca protesta" fue también acorde al patrón nacional: indignación, violencia, barricadas, piedras y molotov contra los represores. La tanqueta que se volcó por cortesía del gobierno regional y sus huecos en la vía, ardió con molotov. La sede de una "Comuna" desde la que se reparte comida, ardió también. Y así, con mayor o menor intensidad, los episodios de violencia fueron la norma en la larga noche del lunes y amanecer del martes, que quizás por martes y por 13 fue particularmente terrorífico desde La Guaira hasta Caraballeda.

¿Y ahora qué? Es lo que queda preguntar.

Pues ahora hay que entender que la clase política tiene un gran reto por delante, pues lo que está a las puertas es la violencia desmedida, de ida y de vuelta. Los que tenemos edad para recordarlo, sabemos que la virulencia de los hechos de febrero del 89 fueron especialmente trágicos aquí, desmoralizadores para comercio y empresarios y criminal con la población que vivió meses de carestía vil. Y de eso se trata: de impedir a toda costa que el pueblo con hambre se lance contra el pueblo comerciante.

En los barrios con más problemas de abastecimiento de las fulanas "cajas CLAP" en cada discusión, surge el mismo argumento:"a nosotros lo que nos queda es saquear, porque nadie nos hace caso". Repetidamente se escucha esa opinión, ese contra-argumento, esa amenaza. Y es allí donde debemos atajar con responsabilidad el asunto: el régimen somete a la población al hambre y con esto atiza el descontento que sabe se puede expresar en saqueos contra el comerciante, que no tiene la culpa del desabastecimiento. Este régimen criminal juega a enfrentar al pueblo contra el pueblo, es el deber de la sociedad evitarlo.

Por eso, es necesario que la dirigencia política del estado entienda que no estamos en tiempo de verbenas ni puerta a puerta electoral. Da vergüenza ver como aún existe en la oposición de la región la ridícula división de ir un partido por un lado y los demás por el otro, atados a precandidaturas a la gobernación para unas elecciones que todos sabemos no existen ni existirán mientras este régimen esté en el poder. Da pena ajena ver la profusión de banderitas de todos colores y la competencia por quien lleva más banderas, demostrando la desconexión de la dirigencia con la lamentable realidad que se vive, con la violencia tocando a las puertas de la región.

Con banderitas y poses de candidatos no hacemos nada en este momento, donde lo que se exige es una dirigencia capaz, precisamente, de dirigir el movimiento popular contra el régimen y no contra el mismo pueblo. 

Ojalá estemos a la altura de este reto. Ojalá estemos a tiempo aún para detener tanta desgracia.

 

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Editor: Daniel Lara F.

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